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Pase
un día explorando haciendas, el legado
histórico de una época de gran auge
comercial y económico en Yucatán.
Puede empezar con Yaxcopoil, que es una hacienda
donde el tiempo no pasa. En vez de renovar los
edificios, el dueño simplemente ha detenido
el deterioro. Podrá pasear libremente por
las recámaras en la casa principal, ahí
observará los grandes comedores y habitaciones
atractivas de altos techos, pisos de mosaico originales,
y muebles europeos en cada recámara.
No
se pierda el museo maya, con su muestra de cerámica
antigua y reliquias arqueológicas encontradas
en las tierras. También hay una impresionante
casa de máquinas aquí, con ejemplos
de la maquinaria usada para procesar el henequén.
Temozón, la siguiente hacienda de nuestro
recorrido en la más palacial de todas las
haciendas. La entrada lleva hacia arriba en escalones,
pasando la fuente única de cabezas de delfines,
hacia la gran terraza. Asegúrese de explorar
las tierras y la que probablemente es la piscina
más larga de Yucatán.
La
Hacienda Ochil es de tanto interés histórico
como Yaxcopoil, pero con el placer agregado de
varias tiendas de artesanías. Aquí
usted puede encontrar maestros artesanos enseñando
a los jóvenes a trabajar en cuero, piedra,
metales, madera y henequén.
Ochil es una íntima y encantadora hacienda
que tiene un restaurante informal, una tienda
de regalos, talleres de artesanos y un museo.
El museo tiene muchas fotografías interesantes
que trazan la historia y la restauración
de Ochil, así como ejemplos de productos
y artefactos de cuando las haciendas estaban en
completa operación. Uno de los placeres
de Ochil es simplemente dar una caminata en los
terrenos, disfrutando los jardines exóticos.
Si camina por detrás del restaurante estará
satisfactoriamente sorprendido por un cenote semiescondido.
Además de éstas existen muchas más
haciendas que por fortuna han podido salvarse
de convertirse en escombro para ser transformadas
en hoteles, restaurantes o paradores de lujo y
museos. Las haciendas de Yucatán que han
sido remozadas para brindarnos hospitalidad comparten
entre otros atributos uno singularmente significativo:
una nueva vida para el entorno natural en que
se encuentran.
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