Los mayas concebían el cosmos
como una estructura dividida en tres niveles. En la
parte superior se encontraba la bóveda celeste,
sostenida por los Bacabs, donde tenían lugar
los principales fenómenos astronómicos,
en particular el recorrido diurno del sol. En el nivel
intermedio se asentaba el mundo de los hombres, en el
que se desarrollaban todos los aspectos de su vida cotidiana;
en este sentido, la tierra era concebida como una gran
superficie cuadrada, cuyas esquinas se orientaban en
la dirección de los puntos cardinales, donde
se situaban los pauahtunes. El nivel inferior, situado
bajo el agua, era ocupado por el inframundo, o Xibalbá.
En este tenebroso lugar se libraba una despiadada lucha
del sol, después de su recorrido diurno por la
bóveda celeste, con los seres y deidades infernales,
a las que vencía reiniciando así su travesía
por el nivel superior del universo. Los dioses eran
numerosos y complejos, adquiriendo forma humana o de
animal....
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